El discurso del Rey

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Todas las organizaciones, empresas o instituciones necesitan de un portavoz en algún momento. Ya sea para presentar un producto, respaldar un acto o rueda de prensa o simplemente dar la cara ante los medios de comunicación. En el ámbito empresarial este papel cobra mayor importancia ya que está directamente relacionado con la capacidad de la entidad para dar a conocer las ventajas de sus productos y servicios.

Según la Real Academia Española de la Lengua, el portavoz es la “persona que está autorizada para hablar en nombre y representación de un grupo o de cualquier institución o entidad y la persona autorizada para comunicar a la opinión pública lo que piensan acerca de un asunto determinado las instituciones políticas o sus dirigentes”.

La comunicación forma parte de todos los ámbitos de la sociedad y está claro que los portavoces están dentro de los mismos. Todas las instituciones, ya sean políticas, sociales o culturales cuentan con un representante de cara a la galería. Cuando hay un suceso médico, social, policial… siempre hay un portavoz que transmite a los medios y al público el mensaje de la entidad.

A fin de cuentas el portavoz es el encargado de comunicar el mensaje y para hacerlo de manera correcta es importante formarse y contar con el asesoramiento de una buena agencia de comunicación. El objetivo principal es hacer llegar al público el mensaje de manera eficiente, para lograrlo es necesario preparar previamente el argumentario –las explicaciones o argumentos que se desean difundir-. Sobre esto ya nos detendremos en posteriores artículos.

¿Qué características debe tener un buen portavoz?

Principalmente saber comunicar y rodearse de un buen equipo de comunicación. También es importante conocer los medios a los que te vas a dirigir. Destacar los mensajes fundamentales de la empresa o institución que representa. Ser claro, directo y usar un tono de voz adecuado. No descuidar la comunicación no verbal, ojo con el lenguaje corporal que también es importante. Transmitir confianza y credibilidad. Ser positivos y saber subrayar los beneficios de un hecho u acontecimiento. Y no olvidar lo más importante, que el mensaje cale en el público objetivo al que nos dirigimos.

Los mejores portavoces son aquellos que con su mensaje remueven, calan hondo y hacen sentir. Os dejos algunos ejemplos de discursos poderosos que cumplen a la perfección su finalidad.

Discurso Steve Jobbs Universidad Standford

Discurso película “Bravehearth”

Decía Mark Twain que “Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar toda duda”. Así que ya sabéis, si queréis ser buenos portavoces nada mejor que formarse con los mejores profesionales y expertos en comunicación estratégica.