“Pon un Dircom en tu vida”

Los que nos dedicamos a la comunicación sabemos que este trabajo es vocacional. Tienes que creer en lo que haces, dejarte sorprender y siempre mirar hacia delante. Al igual que las personas la comunicación está en constante evolución no sólo por el mero hecho del avance tecnológico, que ya de por sí transforma constantemente nuestro medio de comunicarnos, sino por cómo concebimos la comunicación en sí.

En los años setenta la comunicación empezó a estar presente en las empresas. Al principio se tenía un concepto bastante básico de la misma. La comunicación se entendía como un medio para transmitir y comunicar los mensajes. Algo muy mecánico y aislado del engranaje empresarial. Y no es que se trate de un concepto irreal, pero lo cierto es que es una percepción demasiado simple.

La figura del director y del departamento de comunicación empezó a aparecer a mediados de los años noventa. En sus comienzos, su papel era concebido como una mera herramienta para coordinar y poner en orden los mensajes. Antiguamente se creía que la comunicación estaba en manos de los medios y el director de comunicación, también conocido como DIRCOM, se encargaba de ser el nexo de unión entre la empresa y los mass media. Pero en realidad ésta es sólo una de las muchas funciones y responsabilidades de un director de comunicación.

Los expertos en comunicación empresarial no ven esta apreciación como un problema sino como el comienzo de lo que más adelante se convertiría en el papel real del DIRCOM. Con el paso del tiempo y a raíz de una necesidad real sentida por las propias empresas la comunicación fue adquiriendo importancia. Pasó de ser una simple herramienta a convertirse en una estrategia enfocada a la acción.

En este sentido, la estrategia comunicativa comenzó a estar intrínsecamente vinculada a la estrategia general de la empresa. Es verdad que el DIRCOM es el portavoz corporativo de la empresa, pero su función principal ya no es la de comunicador sino la de elaborar una estrategia comunicativa. Está claro que debe saber comunicar, relacionarse, redactar… así como muchas otras cosas, puesto que un director de comunicación es como una unidad que elabora múltiples funciones, y en todas ellas debe estar a la altura. Pero la principal función del DIRCOM es establecer un dispositivo de acción que de valor a la marca, a la empresa.

“La función principal del DIRCOM es elaborar una estrategia comunicativa y llevarla a la acción”

No se puede ver la comunicación como algo concreto. La comunicación está íntimamente relacionada con el proyecto empresarial y su función es ponerlo en su máximo valor. Porque ya no estamos hablando únicamente de comunicar mensajes sino que nos adentramos en la comunicación interna, la identidad corporativa, la imagen pública, la reputación, la responsabilidad social y un largo etcétera de cuestiones de las que debe ocuparse un buen DIRCOM. Diferentes fracciones que forman un TODO que debe fluir con coherencia y armonía.

El director de comunicación elabora estrategias y planes para llevar a la acción. Debe estar cerca del director de la empresa y trabajar mano a mano con él. Las grandes empresas e instituciones lo tienen claro, y todas ellas cuentan con la figura del DIRCOM desde hace ya muchos años. Son las pequeñas y medianas empresas las que aún no son totalmente conscientes de lo que un buen director de comunicación puede hacer por ellas, aunque por suerte esto ya está cambiando.

La comunicación ha evolucionado mucho en los últimos 40 años pero aún nos queda mucho por hacer. Todavía encontramos personas que no dan a la comunicación la importancia que merece y por ello desconocen todas sus ventajas. Y otros que le dedican tiempo pero no la gestionan de una forma adecuada y, por lo tanto, necesitan ayuda para encauzar y aportar calidad a sus empresas.

El empresario, organización o institución que ve al DIRCOM como un compañero de viaje tiene mucho ganado. En definitiva, trabajo en equipo por un bien común: crear y dar valor.